Liturgia

XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 

26 LUNES.

SANTA TERESA DE JESÚS JORNET E IBARS, virgen, patrona de la ancianidad.

- 1Tes 1, 1-5. 8b-10. Os convertisteis a Dios, para vivir aguardando la vuelta de su Hijo, a quien ha resucitado.
- Sal 149. R. El Señor ama a su pueblo.
- Mt 23, 13-22. ¡Ay de vosotros, guías ciegos!

 

27 MARTES. Santa Mónica

- 1Tes 2, 1-8. Deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas.
- Sal 138. R. Señor, tú me sondeas y me conoces.
- Mt 23, 23-26. Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

28 MIÉRCOLES. San Agustín obispo y doctor de la Iglesia.

- 1Tes 2, 9-13. Trabajando día y noche, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.
- Sal 138. R. Señor, tú me sondeas y me conoces.
- Mt 23, 27-32. Sois hijos de los que asesinaron a los profetas.

29 JUEVES. Martirio de San Juan Bautista.

- 1Tes 3, 7-13. Que el Señor os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos.
- Sal 89. R. Sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
- Mc 6, 17-29. Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.

3o VIERNES.

- 1Tes 4, 1-8. Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación.
- Sal 96. R. Alegraos, justos, con el Señor.
- Mt 25, 1-13. ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!

31 SÁBADO.

- 1Tes 4, 9-11. Dios mismo os ha enseñado a amaros los unos a los otros.
- Sal 97. R. El Señor llega para regir la tierra con rectitud.
- Mt 25, 14-30. Has sido fiel en lo poco; entra en el gozo de tu señor.

 

01 DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

- Eclo 3, 17-18. 20. 28-29. Actúa con humildad y alcanzarás el favor del Señor.
- Sal 67. R. En tu bondad, oh Dios, preparaste casa para los pobres.
- Heb 12, 18-19. 22-24a. Os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo.
- Lc 14, 1. 7-14. El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido


Andar en la verdad.

El orgullo, la autosuficiencia, el afán por el poder y por los primeros puestos es la moneda más apreciada en el mundo. No es la moneda para entrar en el Reino de Dios.
El humilde, en cambio, se granjea el aprecio de los demás y el favor de Dios (1 Lect.). Jesús enseña que quien se humilla delante de Dios y respeta al próximo será enaltecido (Ev.). Dios abre las puertas de la ciudad de Jerusalén a los humildes y pobres de corazón (2 Lect.).

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