Liturgia

SEMANA SANTA

15 LUNES SANTO.

- Is 42, 1-7. No gritará, no voceará por las calles.
- Sal 26: R. El Señor es mi luz y mi salvación.
- Jn 12, 1-11. Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

16 MARTES SANTO.

- Is 49, 1-6. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
- Sal 70. R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
- Jn 13, 21-33. 36-38. Uno de vosotros me va a entregar... No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.

17 MIÉRCOLES SANTO.

- Is 50, 4-9a. No escondí el rostro ante ultrajes.
- Sal 68. R. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor.
- Mt 26, 14-25. El HIjo del hombre se va como está escrito; pero, ¿ay de aquel por quien es entregado!

 

18 JUEVES SANTO EN LA CENA DEL SEÑOR.

Con la Misa que tiene lugar en las horas vespertinas del jueves de la Semana Santa, la Iglesia comienza el Triduo Pascual y evoca aquella cena en la cual el Señor Jesús, en la
noche en que iba a ser entregado, habiendo amado hasta el extremo a los suyos que estaban en el mundo, ofreció a Dios Padre su Cuerpo y su Sangre bajo las especies del pan y del vino y los entregó a los apóstoles para que los sumiesen, mandándoles que ellos y sus sucesores en el sacerdocio también lo ofreciesen (CO, 297).
Toda la atención del espíritu debe centrarse en los misterios que se recuerdan en la Misa: es decir, la institución de la Eucaristía, la institución del Orden sacerdotal y el mandamiento del Señor sobre la caridad fraterna. Son éstos los puntos que conviene recordar a los fieles en la homilía, para que tan grandes misterios puedan penetrar más profundamente en su piedad y los vivan intensamente en sus costumbres y en su vida.

- Éx 12, 1-8. 11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.
- Sal 115. R. El cáliz de la bendición es comunión de la sangre de Cristo.
-1 Cor 11, 23-26. Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.
- Jn 13, 1-15. Los amó hasta el extremo.

19 VIERNES SANTO EN LA PASIÓN DEL SEÑOR.

AYUNO Y ABSTINENCIA

En este día, en que «ha sido inmolada nuestra Víctima Pascual: Cristo (1Cor 5, 7), lo que por largo tiempo había sido prometido en misteriosa prefiguración se ha cumplido con plena eficacia: el cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se termina la diversidad de las víctimas antiguas» (cf. san León Magno).
En efecto, «esta obra de la Redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, preparada antes por las maravillas que Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo, el Señor, la realizó principalmente por el Misterio Pascual de su bienaventurada Pasión, Resurrección de entre los muertos y gloriosa Ascensión. Por este misterio, muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró nuestra vida. Pues del costado de Cristo dormido en la cruz nació el sacramento admirable de la Iglesia entera» (SC, 5).
La Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo y adorando la Cruz, conmemora su propio nacimiento y su misión de extender a toda la humanidad sus fecundos efectos, que hoy celebra, dando gracias por tan inefable don, e intercede por la salvación de todo el mundo (CO, 312).

- Is 52, 13--53, 12. Él fue traspasado por nuestras rebeliones.
- Sal 30. R. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
- Heb 4, 14-16; 5, 7-9. Aprendió a obedecer; y se convirtió, para todos los que lo obedece, en autor de salvación.
- Jn 18, 1--19, 42. Pasión de nuestro Señor Jesucristo.

 

20 SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR.

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, con cuya exuberancia iniciarán los cincuenta días pascuales.

EN LA NOCHE PASCUAL

- Gén 1, 26-31. Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
- Sal 103. R. Envía tu espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
- Éx 14, 15--15. 1a. Los hijos de Israel entraron en medio del mar, por lo seco
- Salmo: Éx 15, 1-18. R. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria.
- Ez 36, 16-17a. 18-28. Derramaré sobre vosotros un agua pura, y os daré un corazón nuevo.
- Salm 50. R. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro.
- Rom 6, 3-11.Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.
- Sal 117. R. Aleluya, aleluya, aleluya.

 

 

21 DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Éste es el día en que actuó el Señor, la solemnidad de las solemnidades y nuestra Pascua: la Resurrección de nuestro Salvador Jesucristo según la carne.

- Hch 10, 34a. 37-43. Hemos comido y bebido con él después de su resurrección de entre los muertos.
- Sal 117. R. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.
- Col 3, 1-4. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.
-Secuencia. Ofrezcan los cristianos.
- Jn 20, 1-9. Él había de resucitar de entre los muertos.

Cristo resurrección y vida.

Creemos que Cristo ha resucitado de entre los muertos porque aceptamos el testimonio de los apóstoles, que vieron el sepulcrfo vacío y creyeron; que comieron y bebieron con Él, después de su resurrección; testimonio que se nos transmite por la Iglesia a lo largo de los siglos (cf. Ev.y 1 lect.). Ocurrió el primer día de la semana que a partir de entonces es el día del Señor Resucitado, la piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular de la Iglesia (cf. sal. resp.). Por la fe y el bautismo hemos resucitado con Cristo, el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo, que muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida (Pf). Por eso debemos buscar siempre los bienes del cielo, donde esta Cristo sentdo a la derecha de Dios (2 lect.).




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