Liturgia

VIGÉSIMO QUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

21 LUNES.

SAM MATEO,apóstol y evangelista, fiesta

Ef 4, 1-7-11-13 Él ha constituído a unos apóstoles, a otros, evangelistas .
Sal 18. A toda la tierra alcanza su pregón.
Mt 9, 9-13. Sígueme. Él se levantó y lo siguió.

22 MARTES.

Prov. 21, 1-6.10-13 Sentencias diversas.
Sal 118. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
Lc 8, 19-21. Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

23 MIÉRCOLES.

SAN PÍO DE PIETRELCINA, presbítero, memoria.

Prov 30, 5-9. No me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de paz.
Sal 118. Lámpara es tu palabra para mis pasos.
Lc 9, 1-6. Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos..

24 JUEVES.

Eclo 1, 2-11. Nada hay nuevo bajo el sol.
Sal 89. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación..
Lc 9, 7-9. A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?

25 VIERNES.

Ecl 3, 1-11. Cada cosa tiene su momento bajo el cielo.
Sal 143. ¡Bendito el Señor mi alcázar!.
Lc 9, 18-22. Tú eres el Mesías de Dios. El Hijo del hombre tiene que padecer mucho..

26 SÁBADO.

Ecl 11-9--12, 8. Acuérdate del creador en los años mozos, antes de que el polvo vuelva a la tierra y el Espíritu a Dios.
Sal 89. Señor, tú has sido nuestro refigio de generación en generación.
Lc 9, 43-45. El hijo del hombre va a ser entregado. Les deba miedo preguntarle sobre el asunto.

27 DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Ez 18, 25-28. Cuando el malvado se convierte de la maldad, salva su propia vida.
Sal 24. Recuerda, Señor, tu ternura.
Flp 2, 1-11. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.
Mt 21, 28-32. Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas van por delante de cvosotros en el Reino de Dios.

El Señor nos llama a la conversión

Dios manifiesta especialmente su poder con el perdón y la misericordia. Por eso el Señor enseña el camino a los pecadores.
Y si el malvado recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.
Todos somos pecadores, y debemos escuchar la voz del Señor que nos llama a la conversión. Seamos sencillos y creamos en Jesucristo, dejándonos llevar por la humildad, considerando siempre superiores a los demás. Él, a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios, pasando por uno de tantos.

 


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