Liturgia

XXIX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

 

21 LUNES.

- Rom 4, 20-25. También está escrito por nosotros, a quienes se nos contará si que creemos en él.
- Sal: Lc 1, 69-75. R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.
- Lc 12, 13-21. ¿De quién será lo que has preparado?

22 MARTES.

Rom 5, 12. 15b. 17-19. 20b-21. Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado, con más razón reinarán en la vida gracias a uno solo.
- Sal 39. R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
- Lc 12, 35-38. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en en vela.

23 MIÉRCOLES.

- Rom 6, 12-18. Ofreceos a Dios como quienes han vuelto a la vida desde la muerte.
- Sal 123. R. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
- Lc 12, 39-48. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará.

24 JUEVES.

- Rom 6, 19-23. Liberados del pecado, habéis sido hechos esclavos de Dios.
- Sal 1. R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
- Lc 12, 49-53. No he venido a traer paz, sino división.

25 VIERNES.

- Rom 7, 18-25a. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
- Sal 118. R. Instrúyeme, Señor, en tus decretos.
- Lc 12, 54-59. Sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

26 SÁBADO.


- Rom 8, 1-11. El Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros.
- Sal 23. R. Ésta es la generación que busca tu rostro, Señor.
- Lc 13, 1-9. Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

27 DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO

- Sab 35, 12-14. 16-18. La oración del humilde atraviesan las nubes.
- Sal 33. R. El afligido invoca al Señor, él lo escucha.
- 2Tim 4, 6-8. 16-18. Me está reservada la corona de la justicia.
- Lc 18, 9-14. El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no.


Dos estilos de rezar.

Dios escucha la súplica humilde y sincera del pobre (1 Lect.) y rechaza al que se vanagloria y desprecia a los demás (Ev.). Pablo, antes de su muerte, hace un balance de su vida y observa que el Señor le ha protegido y espera el premio del reino del cielo (2 Lect.).

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