Liturgia

LLEGA LA NAVIDAD

Un GOZOSO ANUNCIO EN LA NOCHE

La pandemia provocada por la Covid-19 está teniendo efectos devastadores para la vida de muchas personas y para toda la sociedad. Este flagelo ha herido a la entera humanidad extendiendo pánico, temor y desconcierto. Pero médicos, trabajadores sanitarios y de otros ámbitos, sacerdotes, fuerzas del orden, voluntarios, se han entregado con impagable dedicación en pro del bien común, asegurando servicios esenciales. Nos han enseñado que no podemos paralizarnos por el miedo. Valerosamente, optaron por buscar el bien de los demás, en algunos casos arriesgando incluso la propia vida. Así, la esperanza levantó el oscuro telón de la tragedia, la generosidad eliminó la tentación de la clausura egoísta, la solidaria atención hacia quien tenía necesidad iluminó la soledad de muchos ancianos, enfermos y personas solas… Llega Navidad y en ella celebramos que con su nacimiento Jesús inauguró una historia nueva. Con el nacimiento del Hijo de Dios, la distancia entre Dios y nosotros desaparece. Dios asume un cuerpo, se hace criatura como nosotros para decirnos que está cerca, que comparte nuestra vida, que camina con nosotros. Ahora podemos contemplar a un Dios de rostro humano que se implica en nuestras fatigas, que vuelve a encender en la humanidad la gran esperanza de que la historia pueda cambiar, si la construimos con él. Navidad es la fiesta de la ternura de Dios; una ternura que se manifiesta en la misericordia, en la comprensión, en el perdón sin medida, en la alegría del encuentro. No podemos olvidar las guerras, las injusticias, el hambre, los recientes dramas vividos, las contradicciones que caracterizan nuestro tiempo; no celebramos Navidad para olvidar o para fingir que todo eso no hace mella en nosotros, ¡claro que no! La Navidad anuncia que no estamos solos, que una nueva historia es posible, que puede renacer la confianza, que el esfuerzo de la buena gente no es vano: el destino del mundo es la victoria de Dios sobre el mal. En la noche de Belén el cielo se iluminó de pronto y un coro de ángeles inundó el silencio de cantos de alegría. A los pastores, que velaban su rebaño, el ángel les anuncia: «¡Os ha nacido un Salvador!» (Lc 2,11). Aquel gozoso anuncio que resonó en la noche e hizo exultar el corazón de los humildes pastores resuena también hoy para nosotros. Es el increíble mensaje de Navidad: Dios es para nosotros, Dios está con nosotros; ¡Dios ama nuestra humanidad! ¡Que sea una Navidad feliz!

Lino Emilio Díez Valladares, sss

 

 


-9